Señorío andaluz

Compartir Diana Morales | Jun 10 2011

Los diseños de arquitectura vanguardista se han puesto muy de moda en la zona de Marbella, poniendo un punto y aparte a una época con abundancia de exteriores de corte mediterráneo contemporáneo e interiores de inspiración colonial. El contrapunto a estas tendencias pasajeras es un clásico atemporal que mantiene su prestigio y encanto a lo largo de los años. El estilo rústico, representado por el señorío de los cortijos andaluces, armoniza perfectamente con el entorno, al ser autóctono de esta zona.

Las haciendas, fincas y cortijos son las residencias señoriales de campo típicas de la mitad sur de España. Tradicionalmente estas casas han pertenecido a terratenientes y las clases feudales, respondiendo a las necesidades de grandes explotaciones agrícolas: los latifundios. Son casas señoriales de proporciones armoniosas, con un amplio patio delantero diseñado en su día para los carruajes y coches de caballos pero donde tampoco desentona un buen coche aparcado a la sombra de las palmeras.

En muchas de las casas más importantes de Marbella y alrededores, sobre todo en las que se alzan sobre grandes parcelas, nos encontramos con una interpretación actual del concepto del clásico cortijo andaluz y aunque no todas ellas tengan las características paredes de cal blanca enmarcadas con pintura de color albero, la mayoría siguen siendo fieles a la distribución de antaño que se remonta a la época romana, donde las estancias se reparten alrededor del patio central.

Señorío Andaluz

Mezcla de pasado y presente
El interior de estas casas nos transmite una sensación de aire fresco que emana de las paredes blancas y solerías de barro con losetas irregulares de fabricación artesanal. Las vigas de madera aportan otro toque de solidez, acompañadas por la solemnidad de las cortinas, tapicerías y mobiliario rústico. En la cocina, los clásicos azulejos andaluces, ollas de cobre, fogones tradicionales y la sólida carpintería de madera nos trasladan al ambiente de otra época.
Esta es la estampa tradicional del cortijo y las haciendas propias de los aristócratas terratenientes, sin embargo no podemos culpar a los propietarios de casas hoy en día por querer capturar el encanto singular de estas construcciones pero añadiendo la elegancia, refinamiento y confort actuales; lo que se traduce en la incorporación de modernos sistemas de climatización, domótica, iluminación, televisores de pantalla plana así como cocinas y cuartos de baño que combinan elegancia señorial con las últimas tecnologías.

No hay motivo alguno que le impida tener lo mejor de ambos mundos, combinando carpinterías y vigas de madera maciza pintadas en tonos claros ó tratadas para darles un aspecto envejecido abriendo la puerta a una decoración con muebles antiguos, textiles selectos y materiales naturales de manera sofisticada y ordenada. Cocinas, baños, zonas de estar y de trabajo que aúnan lujo y modernidad con un estilo decorativo clásico para sacar el máximo provecho de una vivienda sólida, amplia y señorial.

Las casas modernas, escuetas y minimalistas nos conquistan desde las páginas de las revistas de diseño, pero es difícil que superen la sensación hogareña y de confort del estilo rústico clásico, donde estética y funcionalidad hallan su justo equilibrio para que la casa cumpla su propósito como hogar. Es más, casas majestuosas de este tipo ofrecen una gran variedad de posibles detalles decorativos que van desde las cornisas y arcos a grandes chimeneas e incluso gárgolas. La paleta es amplia, y aunque el buen gusto siempre debe evitar los excesos en la decoración, una casa inspirada en los cortijos y haciendas señoriales es el tipo de propiedad que se presta a albergar un despacho importante, una biblioteca ó incluso unos establos. La casa perfecta en la que sentirse amo y señor de sus dominios.


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