Gracias por ayudar

Ningún Niño sin Techo

Compartir Diana Morales | Dic 18 2012

Pasear por las calles de Marruecos y ver tantos niños afectados por la pobreza y el hambre mendigando por todas partes es una imagen difícil de olvidar para los que visitan este interesante país. Presenciar estas escenas es algo que rompe el corazón y no se olvida fácilmente cuando uno regresa a casa.

Gracias por ayudar

Ningún Niño Sin Techo es una organización no gubernamental sin ánimo de lucro que realiza una enorme y valiosa labor trabajando de manera incansable para ayudar a estos niños. Con sede en Tánger y en Marbella, su objetivo es proporcionar a los niños de la calle los cuidados, educación y apoyo que necesitan para reintegrarse en la sociedad. En la Casa Al-Amal (La Esperanza) cuentan con profesionales voluntarios que trabajan con los niños para que comprendan la realidad de su situación, que desgraciadamente puede tener su origen en problemas familiares, educación o drogas y, conjuntamente elaboran un plan de acción que les ayude a encaminar y mejorar su vida.

Pero toda esta ayuda tiene un coste, y Ningún Niño Sin Techo depende de la generosidad de sus socios, benefactores y donantes para recaudar los fondos necesarios para que la Casa La Esperanza no cierre sus puertas. Con una contribución de tan solo 6€ mensuales, usted podría ayudar a esta gran familia a sobrellevar los costes de alquiler, luz, agua y mantenimiento.

Diana Morales visitó la casa de acogida para ver con sus propios ojos de qué manera se emplean las donaciones. En aquél momento, María Almendros – la directora del centro, una española de Estepona pero nacida en Marruecos – estaba batallando para conseguir la paralización del desahucio debido a la falta de fondos para pagar el alquiler. Gracias a la ayuda de la abogada de Marbella Isabel Ferrer y el valioso apoyo económico del Rotary Club de Fuengirola, la Casa de la Esperanza ha podido salir adelante y María Almendros, con todo su equipo de voluntarios, continúan haciendo su maravillosa labor con estos niños.

“Visitar la casa ha sido una experiencia reveladora, ver cosas así le hacen a uno sentir humildad y te llega al corazón ver cómo algunas personas se desviven de manera altruista por aquellos que han tenido un comienzo menos afortunado que nosotros, y sin duda nos recuerda lo afortunados que somos la mayoría”, dice Diana Morales. “Hemos llegado a dar por sentado tener un plato de comida, y un techo sobre nuestras cabeza, pero para muchos sigue siendo una preocupación diaria. La vida de un niño no debería estar dictada por una lucha de supervivencia, y el deseo de las personas que forman Ningún Niño sin Techo es romper ese círculo de pobreza para los chicos que acogen, ayudándoles a encontrar su lugar en la sociedad que les proporcione acceso a educación, un trabajo y llevar un vida normal, con sentido. Cuentan con todo nuestro apoyo, y esperamos que con el de ustedes también”.


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