De vuelta de Roma

Compartir Diana Morales | Oct 9 2008

Finalmente he decidido escribir algunas notas sobre mis viajes y experiencias relacionadas con mi trabajo, y por qué no, también con mi ocio y que a veces trato de combinar.

Con Pía – mi hija, en la foto conmigo – estuvimos en Roma hace unos días en ocasión de nuestra reunión cuatrimestral de nuestra asociación EREN, que se celebró en el hotel Cavalieri Hilton y fue seguida de un simposio internacional organizado por la red inmobiliaria Leading Real Estate Companies of the World y su programa de propiedades de lujo Luxury Portfolio.

Además de la posibilidad de volver a ver o conocer nuevos colegas, profesionales inmobiliarios, de Europa, de América, de Asia y estrechar relaciones, las sesiones de trabajo son siempre muy interesantes y siempre me digo que aprendo algo nuevo en ellas. Sumamente ilustrativas fueron las sesiones sobre Internet y web marketing y particularmente disfruté con la excelente y divertida exposición de Matthew Ferrara, de la firma Matthew Ferrara & Company, que nos habló sobre gustos y tendencias de las nuevas generaciones. Allí descubrí que por edad ya pertenezco al grupo Senior. Recuerdo aquellos tiempos en que cuando miraba a mi alrededor en alguna reunión de trabajo era la más joven.

Sin embargo también descubrí que algunos de mis gustos y hábitos son similares a los de otras generaciones más jóvenes. Por ejemplo en el uso del ordenador y de Internet. Utilizo Internet para buscar información, a diferencia de los más jóvenes que lo utilizan como entretenimiento. Al igual que la generación X, nacidos del 1965 al 1976, soy bastante escéptica y no me creo fácilmente lo que me dicen o me quieren vender. No necesito que lo que me digan esté avalado por un grupo, como parece ser la generación Y, nacidos entre 1979 y 1994, es decir la generación de My Space y Facebook. Me he resistido a entrar en estas comunidades y puede que peque de antigua, pero me gusta mi privacidad. Sin embargo y luego de recibir varias invitaciones me he registrado en un par de sitios de comunidades de gente de negocios. No los visito regularmente y tampoco me divierten pero no he podido rechazar la invitación de alguien conocido a quien aprecio y ese fue el comienzo.

También el viaje sirvió para que junto con mi colega Paolo del Chicca de Livorno, visitáramos una propiedad en La Toscana, cuyo propietario – un conocido mío – considera vender. Interesante fue ver a un colega de otro país dar sus apreciaciones y hacer cálculos y comparaciones sobre propiedades en la Toscana. Si a alguien le puede interesar, aconsejo leer el artículo de Paolo publicado en la web de EREN.

Estuvimos también 3 días en un hotel en el centro histórico a pocos metros del Panteón. Era maravilloso caminar desde el Panteón a la Plaza Navona y de allí a la Fontana de Trevi y a la plaza de España. Detenerse a tomar un café, un té, o saborear un helado y simplemente mirar a nuestro alrededor. Y a propósito de té, creo que el té mas caro que he tomado en mi vida fue en la clásica sala de té al pie de las escalinatas de la Plaza de España, Babington’s, fundada en 1893, Pagamos por 2 tazas de té 22 euros y sólo habíamos entrado para poder usar el baño. Pero cuando se lo conté a mi amigo y colega italiano Maurizzio de la Commerciale, Promozioni Inmobiliari, me dijo que ese lugar era un icono en Roma y que no se podía visitar Roma sin pasar alguna vez por Babington’s.

Maurizzio fue nuestro entrañable anfitrión y su contribución a la organización del simposium fue clave para su éxito. Visitamos con él un apartamento sobre la Plaza Navona dentro de un palacio construido por los arquitectos Rainaldi y Borromini en 1645 y que fue la residencia personal del Papa Innocenzo X. Sus techos abovedados decorados con frescos de Allegrini y Ronzi, uno de sus discípulos, han sido restaurados recientemente y han recuperado su brillo original.

También nos dimos una escapada por Capri y Sorrento y desde allí visitamos Positano, Amalfi y Ravello donde se celebraba una muestra sobre la Tolerancia en el museo instalado en la Villa Rufolo, donde se en su maravillosa terraza se celebra el Festival Wagneriano.

Y, por supuesto, vimos en las pocas horas que estuvimos allí dos bodas. Ya me habían comentado que todos los novios quieren casarse en Ravello y que se está convirtiendo en el pueblo de las bodas.

En el taxi de vuelta a Amalfi, el chofer señaló una casa en las colinas no muy lejos del pueblo y dijo: «Esa era la casa de Gore Vidal, se vendió hace dos años. «¿En cuánto cree que se vendió?». Como buena profesional pregunté el tamaño del terreno y de la casa. Di una cifra de 3 millones y se rió y me dijo: «se vendió en 20 millones de euros». No sé si será verdad pero me dije que entonces … ¡Marbella no es un lugar tan caro!

Diana Morales
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