Inyección de capital extranjero en el sector inmobiliario español

Inyección de capital extranjero en el sector inmobiliario español

Compartir Pia Arrieta | Ene 19 2018

Hace no muchos años atrás, en el pico de crisis del sector financiero internacional, cuando el sector inmobiliario español estaba más golpeado, solo se hablaba de reposesiones bancarias y activos tóxicos. Luego comenzó una recuperación gradual, en la que los activos de más valor se agotaron con rapidez, y poco a poco los antes mencionados “activos tóxicos” comenzaron a ser objeto de deseo. Los capitales extranjeros, principalmente fondos americanos, fueron los primeros en invertir en estas carteras, lo que indicaba un voto de confianza en la recuperación a lago plazo del mercado inmobiliario español en su conjunto.

Inyección de capital extranjero en el sector inmobiliario español

Esto ayudó a impulsar y acelerar el proceso de recuperación, en paralelo a un sector financiero que comenzó a sanearse, y una recuperación gradual de la economía, lo que en su conjunto creó un escenario ideal para el resurgir del sector inmobiliario. El principal impulso de todos modos, vino desde el exterior, no solo a través de los fondos de inversión, sino también por parte de particulares que comenzaron a invertir en las capitales y en las zonas de costa. Los fondos básicamente se interesaron en activos comerciales y residenciales a precio de saldo, y los particulares se han enfocado en propiedades vacacionales en la playa, dando importancia al estilo, ubicación y calidad, y no solamente al precio.

El saludable estado de la industria de la construcción y la propiedad en España se debe, en gran medida, al aporte de capital extranjero como lo demuestra la llegada este año de los constructores Neinor Homes y Aedas Homes, ambos creados con capital extranjero. Hay quienes se oponen a la llegada de compañías foráneas, pero ésta se ha dispersado a lo largo del país, ayudando también a la industria local y sus bancos a ser menos vulnerables a la exposición financiera. Los bancos han optado por reducir la financiación que antaño impulsó el sector de la construcción, por lo que los promotores se han visto obligados a usar sus propios fondos, buscando socios inversores para sus proyectos. Este nuevo sistema genera un balance más propicio y menos arriesgado, alejando el riesgo de otra crisis financiera.

La actual estructura permite un sistema en el que el crecimiento puede expandirse de igual modo, pero con menos riesgo, y a su vez facilita una lectura del mercado más precisa, lo que genera una doble ventaja: menor exposición y riesgo financiero, y menor probabilidad de generar un exceso de oferta como en años anteriores. Por ende, deberíamos ver una normalización de los ciclos económicos en los que la principal preocupación tendría que ser la oferta de suelo.


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