Vivir en Marbella: Frank de Boer y el estilo de vida mediterráneo

Pia Arrieta - Principal Partner
Pia Arrieta DM Properties
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Marbella lleva décadas atrayendo a quienes buscan algo más que un lugar donde disfrutar del sol. Para muchos, es el clima lo que primero les conquista. Pero lo que hace que vuelvan una y otra vez es algo más personal: el ritmo de vida, la sensación de bienestar y la oportunidad de disfrutar de tiempo de calidad con familia y los amigos.

Para Frank de Boer, exfutbolista internacional y entrenador neerlandés, Marbella comenzó siendo una breve estancia tras un torneo de fútbol. Con el tiempo, se convirtió en el lugar donde él y su familia podían bajar el ritmo, disfrutar de la vida al aire libre y sentirse como en casa.

En esta conversación con Mariano Beristain, Managing Partner de DM Properties, Frank recuerda sus primeros años en Marbella, explica por qué decidió comprar una vivienda aquí y comparte qué es lo que le sigue haciendo volver.

Vivir en Marbella: Frank de Boer y el estilo de vida mediterráneo

De una visita breve a una relación duradera

Frank de Boer llegó por primera vez a Marbella hace más de 20 años. Acababa de participar en un torneo de fútbol en Cádiz junto a otros jugadores neerlandeses y tenía unos días libres antes del inicio de la siguiente temporada. Un antiguo compañero le recomendó alojarse en el Marbella Club. Aquella primera visita marcó el inicio de una relación que se consolidaría con el tiempo.

De esos días recuerda especialmente el hotel, el entorno y las horas que pasó en la piscina con su hija, que aprendió a nadar allí. Todavía no pensaba en comprar una vivienda. Marbella era, entonces, un destino recién descubierto: cálido, acogedor y fácil de disfrutar.

Por aquel entonces, la familia solía pasar sus vacaciones en Ibiza. Alquilaban casas y recibían a familiares y amigos. Sin embargo, la idea de contar con una vivienda propia en España fue ganando peso poco a poco.

Por qué eligió Marbella

Cuando Frank y su mujer comenzaron a buscar una segunda residencia fuera de los Países Bajos, Marbella se convirtió en una opción cada vez más clara.

Varios amigos ya tenían casa en la zona y la Costa del Sol ofrecía ventajas que Ibiza no podía igualar: inviernos más suaves, actividad durante todo el año y un ambiente animado que no renunciaba a la tranquilidad.

Su mujer visitó numerosas propiedades hasta reducir la búsqueda a tres viviendas en Los Monteros, Elviria y El Paraíso. Finalmente, eligieron esta última zona.

La decisión no respondió a motivos de inversión. Frank buscaba un lugar para disfrutar con su familia, pasar las vacaciones y realizar estancias más largas. Un punto de encuentro para sus hijas, sus nietos y el resto de la familia.

Un hogar para compartir en familia

Cuando Frank de Boer habla de Marbella, la familia ocupa siempre un lugar central.

Hoy es abuelo de tres nietos y asegura que una de las mayores satisfacciones de tener una vivienda aquí es poder reunir a toda la familia. Sus hijas, sus nietos y otros familiares pueden viajar, quedarse unos días y disfrutar juntos del mismo lugar.

Una experiencia con la que muchos compradores internacionales se sienten identificados. En Marbella, una vivienda suele representar mucho más que un inmueble. Se convierte en un punto de encuentro, un lugar donde distintas generaciones pueden compartir tiempo con calma y sin prisas.

En el caso de Frank, eso es precisamente lo que ha encontrado: espacio, luz y privacidad, pero también un lugar que reúne a la familia.

¿Qué hace diferente a Marbella?

Como futbolista y entrenador, Frank ha recorrido buena parte del mundo. Ha conocido ciudades, destinos turísticos y enclaves residenciales muy distintos. Sin embargo, reconoce que Marbella ofrece un equilibrio difícil de encontrar en otros lugares.

Lo primero que menciona es el clima. Despertarse con sol y cielo despejado cambia el día desde el primer momento. Pero el atractivo de Marbella va mucho más allá del tiempo.

"Puedes disfrutar del lujo cuando te apetece, pero también de las cosas sencillas", explica. Buenos restaurantes, deporte, el Casco Antiguo, la montaña, la playa, la vida local y una oferta internacional conviven a pocos minutos de distancia.

Para Frank, esa combinación es lo que hace especial a Marbella. Un destino completo, sin resultar artificial.

Un día cualquiera en Marbella

Su mañana ideal empieza de forma sencilla.

Se levanta temprano, prepara un espresso, abre las ventanas y contempla la montaña. No hay ruido. Solo el canto de los pájaros, el aire fresco y la tranquilidad de las primeras horas del día. Para él, ese momento resume uno de los grandes lujos de vivir aquí.

Puede parecer un detalle menor, pero refleja una forma de entender Marbella. El valor de una vivienda no reside únicamente en su arquitectura, su ubicación o sus dimensiones, sino también en los momentos que permite vivir.

Después suele llegar el deporte. Frank juega al pádel siempre que puede, comparte barbacoas con amigos, disfruta de comidas relajadas y aprovecha al máximo la vida al aire libre.

Así entiende él el estilo de vida marbellí: activo, cercano y centrado en las personas.

Deporte, bienestar y vida al aire libre

El deporte sigue ocupando un papel importante en su día a día.

Aunque durante años practicó golf, hoy el pádel es su actividad favorita en Marbella. Lo considera más fácil de organizar, requiere menos tiempo y tiene un marcado componente social. Siempre que está en la ciudad juega con frecuencia y destaca el ambiente de los clubes locales.

Su experiencia refleja una tendencia cada vez más evidente. Buena parte del atractivo de Marbella está ligado a la vida al aire libre y al bienestar. Pádel, golf, ciclismo, rutas por la montaña, clubes de playa o restaurantes con terrazas forman parte de la rutina de quienes viven aquí.

Por eso, para quienes buscan una vivienda en la Costa del Sol, la propiedad es solo una parte de la decisión. El estilo de vida que la rodea resulta igual de importante.

La autenticidad de Marbella

Marbella ha cambiado mucho en los últimos años. Tras la pandemia, la demanda aumentó, surgieron nuevos proyectos residenciales y el mercado adquirió un perfil todavía más internacional.

Frank reconoce esa evolución, pero no cree que la ciudad haya perdido su esencia.

Sigue disfrutando del Casco Antiguo, de sus calles estrechas, su patrimonio y su ambiente. También destaca el nivel de servicio de muchos restaurantes, donde la hospitalidad forma parte de la profesión y no de un trabajo temporal.

Para él, ese factor humano continúa siendo uno de los grandes rasgos diferenciales de Marbella. No es solo un destino de lujo. Es un lugar donde las personas, el trato cercano y el carácter local siguen teniendo un peso importante.

Sus rincones favoritos

Si tuviera que elegir entre Puerto Banús y el Casco Antiguo, Frank no duda: se queda con el segundo.

Valora especialmente su encanto, su ambiente y su identidad. También menciona algunos de sus restaurantes favoritos de cocina española y varios chiringuitos a los que le gusta acudir, sobre todo fuera de la temporada alta.

Sus preferencias reflejan una forma de vivir Marbella compartida por muchos residentes y visitantes habituales. Con el tiempo, los lugares más especiales dejan de ser los más conocidos y pasan a ser aquellos que forman parte de la rutina y de los recuerdos.

Marbella en verano y en invierno

Aunque Marbella se asocia principalmente al verano, Frank disfruta especialmente de los meses más tranquilos.

El verano aporta energía, reuniones familiares y jornadas largas, pero también más calor, tráfico y la necesidad de reservar con antelación. El invierno ofrece otro ritmo: calles más tranquilas, temperaturas suaves y más espacio para disfrutar de la ciudad.

En su opinión, esa es una de las grandes fortalezas de Marbella. No es un destino exclusivamente estacional, sino un lugar para vivir y disfrutar durante todo el año.

¿Podría vivir aquí de forma permanente?

Frank reconoce que no le costaría pasar cada vez más tiempo en Marbella.

Por ahora, su vida sigue estando muy vinculada a los Países Bajos, donde se encuentran su familia, sus raíces y buena parte de su día a día. Sin embargo, imagina un futuro en el que esa balanza cambie y las estancias en Marbella sean cada vez más largas.

La razón, dice, es muy sencilla: aquí encuentra luz, espacio, deporte, tiempo en familia y una calidad de vida a la que siempre apetece volver.

"Solo con abrir las ventanas y ver el cielo azul y la montaña ya merece la pena", resume.

Marbella, un lugar para vivir bien

La relación de Frank de Boer con Marbella refleja la experiencia de muchos compradores internacionales. Lo que comienza como un destino de vacaciones acaba convirtiéndose, con el tiempo, en algo mucho más personal.

Marbella ofrece un lugar donde reunirse en familia, disfrutar del deporte y de la vida al aire libre y encontrar un equilibrio entre el lujo y los pequeños placeres cotidianos.

Al final, las viviendas más valiosas no son únicamente las que destacan por su arquitectura o sus vistas. Son aquellas que permiten vivir mejor, disfrutar del tiempo con quienes más importan y crear recuerdos que permanecen.

Pia Arrieta, 06 Ago 2026 - Estilo de vida

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