Mercado inmobiliario Marbella

La crisis financiera, la deuda nacional y el mercado inmobiliario de Marbella

Compartir Diana Morales | Jul 25 2012

Suena a confusión pero naturalmente todas estas cosas están, en realidad, conectadas entre sí. Después de muchos años de rápido crecimiento, nos encontramos en una profunda recesión de la que parece difícil salir, por lo que ahora más que nunca nos fijamos en los indicadores económicos en busca de pistas y signos de recuperación.

Mercado inmobiliario Marbella

La crisis financiera

Parece que la economía, al igual que el clima, sigue ciclos que –históricamente- se alternan aproximadamente cada siete años. La recesión aparece luego de un período de prosperidad y enfría una economía sobrecalentada, lo que permite que los precios caigan de nuevo a niveles razonables, hace que las empresas se reduzcan y sean más eficientes, alentando la creatividad y la innovación hasta que todos estos factores juntos crean el comienzo de una nueva recuperación y, finalmente, el siguiente período de prosperidad.

Yo no pretendo ser una experta en economía, pero al igual que muchos de ustedes he estado absorbiendo una gran cantidad de información últimamente no sólo acerca de la situación actual, sino también sobre muchos de los antecedentes financieros y económicos. La gente me dice que el ciclo descrito anteriormente es un fenómeno macroeconómico natural, pero lo que estamos viviendo es algo más parecido a la Gran Depresión de 1929.

Dicen que es el resultado de una crisis financiera creada por años de exceso de gasto y de consumo – que se hizo sobre la base del dinero prestado. Las empresas, países y personas perdieron la cabeza y se endeudaron hasta alcanzar niveles peligrosos pero todo fue manejable mientras los ingresos corporativos, privados y fiscales eran buenos y la deuda se podía amortizar. Nuestro rápido crecimiento económico y nuestra prosperidad se construyeron, por lo tanto, sobre la deuda.

En español hay un refrán que dice: «pan para hoy, hambre para mañana» que en realidad significa “fiesta para hoy, pero hambre para mañana», y es cierto, a diferencia de los animales salvajes no fuimos previsores y no guardamos algo para los malos tiempos mientras todo iba bien. Cuando el sistema especulativo comenzó a desmoronarse en los EE.UU. se desató un efecto dominó que inundó el Reino Unido, la Eurozona y, finalmente, la mayor parte del mundo, provocando una crisis financiera que puso al descubierto la debilidad de los estados occidentales y su creciente deuda nacional.

Deuda pública

Lo que comenzó como una crisis del sector financiero y bancario mundial se ha transformado en una crisis del sector público. Al principio, los gobiernos rescataron bancos en quiebra e incluso gastaron dinero público para regenerar sus economías pero pronto fueron los mismos gobiernos los que se encontraron sin dinero y se hicieron cada vez más vulnerables, con índices de desempleo creciente y dificultades para conseguir liquidez.

En un primer momento España fue uno de los países que se encontraba en mejor situación, con una deuda pública por debajo de los niveles de Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, pero España resultó estar mas expuesta a la crisis financiera que la mayoría de los demás países tras el estallido de su burbuja inmobiliaria. Ahora estamos sentados sobre más de un millón de viviendas que no se venden, con bancos frágiles y un gobierno que tiene que lidiar con la mayor tasa de desempleo en Europa.

A pesar de la austeridad y las medidas adoptadas para aumentar los ingresos públicos, la deuda sigue creciendo, pero aún así la deuda nacional de España no es peor que la de los países que he mencionado antes y es mucho menor que la de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y Japón . ¿Por qué es entonces que las agencias de calificación la colocan entre los peores países y tiene que pagar una prima tal alta para financiarse? La respuesta debe estar en que la confianza en la capacidad de España para pagar sus deudas se ha reducido a tal punto que se la considera un riesgo.

Marbella, mercado inmobiliario

Podríamos debatir sobre lo que puede y debe hacerse o cuáles serán los escenarios posibles pero la reacción a los acontecimientos recientes, como el rescate bancario español y los resultados de las elecciones griegas, nos demuestran que los mercados financieros no están tan afectados por los acontecimientos a corto plazo como por los temores subyacentes sobre la capacidad de España para pagar las deudas. La respuesta, por lo tanto, se encuentra en el largo plazo, y el camino hacia la recuperación será difícil y requerirá sacrificios y trabajo duro.

Creo que España y muchos otros países se encuentran en una encrucijada histórica. O luchamos para proteger los valores únicos y los estándares europeos que con tanto sacrificio hemos conseguido, o nos rendimos y volvemos a ser una fábrica de explotación como en otras partes del mundo, pero en cualquier caso vamos a necesitar lograr un cierto grado de crecimiento para salir de este lío y para ello se requerirán grandes cambios. Si usted cree que la base para lograrlo es la austeridad o estimular la economía, o ambas cosas, y lo hace recurriendo al gasto de dinero público o reduciendo impuestos es un tema para otra discusión, pero lo que está claro es que España necesita una estrategia para lograr su recuperación.

Naturalmente nada de esto es bueno para el mercado inmobiliario, pero hay algunos indicios que son alentadores. Por un lado la caída de los precios de las propiedades y el valor del euro hacen que zonas como la Costa del Sol sean ahora más atractivas para los compradores que provienen del Reino Unido, Escandinavia y otras partes del mundo. Marbella también tiene la ventaja de atraer a compradores de alto nivel económico que, por lo general, se han visto menos afectados por la recesión y, dado que esta es una región que depende sobre todo de los inversores extranjeros, se espera que se recuperará antes que el resto de España.

Los precios de las propiedades de alta calidad se han reducido en menor grado y, después de Mallorca, Marbella es el lugar que ha sufrido menores pérdidas, lo que ha suavizado el impacto de la recesión. Al hablar con amigos y colegas en diversos ámbitos empresariales coincidimos en que si bien estamos lejos de tener un boom, este año ha habido más actividad y esto ha generado una energía que no habíamos visto en mucho tiempo. Todavía es demasiado pronto para hablar de una recuperación económica, pero con todo lo que Marbella tiene para ofrecer a una clientela internacional podemos tener más confianza en el futuro de Marbella en los próximos años que en muchas otras partes de España y el mundo desarrollado. Esperemos que este futuro esté próximo.


  • Compartir artículo