El Museo Automovilístico de Málaga: la joya de la corona

Compartir Diana Morales | Ene 16 2012

Quien dijo que la Costa del Sol solo ofrecía sol, golf y vida nocturna tendrá que comerse sus palabras, porque la ciudad de Málaga se está convirtiendo en un centro cultural por derecho propio. Tras un intenso programa de mejoras, la capital de la Costa del Sol es ahora una ciudad brillante, atractiva y cada vez más sofisticada, con elegantes calles comerciales, frondosas plazas en las que cenar al aire libre y una buena selección de museos y centros culturales de primera categoría.

Una de las joyas de la corona es el Museo Automovilístico de Málaga, que abrió sus puertas en septiembre del año pasado. Aunque no se encuentre en el centro de la ciudad, el museo se ubica en una antigua y hermosa fábrica de tabaco con una fachada clásica de talla palaciega. La gloria de Tabacalera ha sido restaurada tras muchos años de descuido, y se ha convertido en una atracción por sí misma en el paseo marítimo que bordea la playa desde el puerto hasta la zona oeste de la ciudad.

El museo se ubica en un barrio animado llamado Huelin en el que no tendrá problemas para encontrar una cafetería, un bar de tapas o la terraza de un bar de playa en un día soleado. El museo ocupa el ala oeste de la imponente fábrica de tabaco y en cuanto entre en él, quedará impresionado por algún artilugio extravagante o por las ilustraciones de vehículos realizados a partir de faros de coches montados sobre una carrocería. Aún así, los amantes de los auténticos coches no quedarán decepcionados: la colección del museo cuenta con casi 90 automóviles, desde los albores de su invención hasta la actualidad.

El museo se formó gracias a la colección privada del caballero portugués João Manuel Magalhães, quien cedió la colección privada que inició su padre, formada por Panhard Levasseurs, Rolls Royces, Mercedes, Auto Unions, Delahayes, Ferraris, Isotta Fraschinis y Packards en perfectas condiciones. La manera en la que se presentan ya es suficiente para llegar al corazón de cualquier amante de los coches o historiador nostálgico, pero además, el Museo Automovilístico de Málaga describe las distintas épocas en las que los vehículos fueron concebidos y utilizados a través del arte, la moda y las anotaciones históricas, invitándonos a realizar un viaje a través del último cuarto de siglo, haciéndonos sentir que estamos allí.

Todo comienza con los primeros artilugios de la época victoriana y pasa a los cada vez más bellos Renaults, a los Daimler y Panhards de la Belle Epoque, para adentrarse de lleno en el dinamismo y la agitación de los años 20 y 30 y en el art déco, cuando Rolls Royce, Duesenberg, Bugatti y Mercedes elaboraron algunos de sus más hermosos diseños. Mostradas como verdaderas obras de arte, estas bellezas le harán suspirar, pero tenga en cuenta que muchos de ellos han sido tristemente célebres, como el Mercedes 540K de Heinrich Himmler o el Lancia italiano de Mussolini.

La ubicación de los coches en el contexto de la época a la que pertenecieron es parte del éxito del museo, decorado con carteles, obras de arte, piezas de mobiliario, accesorios como esquís clásicos, maletas, palos de golf y prendas de lujo de grandes de la época como Dior, Chanel o Balenciaga. Todo esto demuestra que es una buena colección en sí misma.

De los aristócratas, los magnates, mafiosos y dictadores de la década de 1930 pasa a la posguerra y a una nueva revolución del diseño y de la tecnología. Poco a poco, los Delage y Armstrong Siddeley se fueron desvaneciendo para dar paso a una nueva generación de Maseratis, Lamborghinis, Alfa Romeos, Aston Martins, Jaguars y Ferraris que se convertirían en los objetos de deseo de los 50 y 60. De la oscuridad de la guerra se pasó a la Dolce Vita, la cumbre del diseño y del bienestar, justo antes de llegar a los encantadores y locos diseños del Buick y del Cadillac 70: una nota nostálgica antes de llegar a los coches de la era moderna que nos llevan irremediablemente al momento presente.

Entre los más alocados están el Rolls Royce Flower Power de 1966, inspirado en el famoso Roller de John Lennon, una réplica de los Excalibur que han conducido entre otros Arnold Schwarzenegger y Sylvester Stallone, y un Rolls Royce de Swarovsky de 1985 cubierto de cristales que ha tenido que dejar babeando a más de un rapero. El tour concluye con una colección de coches y prototipos exóticos de toda la historia del automóvil, instalados al lado de una maravillosa colección de arte formada por bloques de motores magistralmente pintados para parecer de cerámica, acero y otros materiales y variedades artísticas. Antes de salir, no hay que dejar de ver los bólidos actuales y los coches de carreras diseñados y construidos por el mismo equipo de expertos ingenieros que mantienen los coches de los 90 con tanto cuidado y atención.

A pesar de que cuenta con una de las más importantes colecciones privadas de coches clásicos del mundo, el Museo Automovilístico de Málaga es una experiencia no solo destinada a los amantes de los coches, del buen diseño y de la magistral artesanía, sino a un público mucho más amplio.

Abierto de martes a domingo, de 10 a 19 horas. Entrada normal: 6 €. 3 € para personas mayores de 65 años y niños menores de 6. 4,50 € para estudiantes.

http://www.museoautomovilmalaga.com/


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